Si un demonio te siguiera en la más solitaria de tus soledades y te dijera: «Esta vida, tal como la has vivido y estás viviendo, la tendrás que vivir otra vez, otras infinitas veces; … ¿No te arrojarías al suelo rechinando los dientes y maldiciendo …? ¿O has experimentado alguna vez un instante tremendo en que le contestarías: «¡eres un dios y jamás he oído nada tan divino!» … ¿cómo necesitarías amarte a ti mismo y a la vida …?
Friedrich Nietzsche


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