41 años, un año más joven
Experiencias como padre, psicólogo, robot y amigo
Paternidad amorosa

Antes de ayer cumplí 41 años. Después del impacto emocional de los 40, este nuevo año sabe a juventud. Aunque, seamos sinceros, 41 ya es una edad… Pero yo me siento más joven que nunca, con la vitalidad de un Sol de medianoche y la pasión de las brasas. Voy al gimnasio casi todos los días, me alimento mejor que nunca, bailo, juego a menudo y hasta trabajo el cuerpo y el alma en clases de teatro. Y con Sofia, mi princesita salvaje, todavía más.
Mi enamoramiento por mi hija no deja de crecer.
Por suerte, hemos creado un hogar lleno de muñecas, un árbol de navidad muy cutre y el calor de las naranjas, a falta de chimenea. El olor a boniato y caldo de huesos se hace notar sutilmente, sobre todo cuando no ventilo la casa porque me olvido.
Antes de ayer, lo primero que ella hizo al despertar fue preguntarme si era mi cumpleaños. Cuando le dije que sí, me abrazó y besó, felicitándome con una ilusión desbordante. El mejor regalo de mi vida. Más tarde, no se olvidó del pastel de chocolate que teníamos que comer juntos.
Sofia y yo ahora hablamos mucho, nos entendemos bastante, creo. Ella obviamente no dispone de los mismos recursos que yo para mil cosas, pero ella me enseña a conectar con la realidad que tengo en mi adentro, sin fingir, transparente, vulnerable. Me gusta relacionarme con ella. Aprendemos mutuamente. Me enseña mucho cómo es ella y cómo me trata… Y yo al tratar tiernamente su vulnerabilidad también me ayudo a ser más cariñoso conmigo. Y con los demás.
Preparando experiencias psicológicas

En cuanto a mi curiosidad por saber y ansias de crear, estoy sumergido ahora mismo en una compleja red de bibliografía, leyendo atentamente varios libros fascinantes como éste, y preparando experiencias grupales (presenciales y online) para el autoconocimiento y el desarrollo personal. Mi mayor motivación actualmente son:
La terapia de aceptación y compromiso (ACT), con su enfoque en la aceptación emocional y la acción guiada por valores.
El tratamiento transdiagnóstico, que permite abordar diversos problemas emocionales desde un enfoque integrador.
El análisis funcional de la conducta. Es algo realmente complejo al principio pero es posiblemente la tecnología más importante que la ciencia de la psicología ha regalado al mundo. Y es por ello que enseñar de forma fácil dicha tecnología será algo que ofreceré muy pronto. Pocas cosas considero más valiosas y más útiles.
Sobre ACT quisiera compartir un poco más (perdonad si no se entiende lo que sigue): admiro su propuesta de intentar relacionarnos con nuestras emociones y pensamientos desde una perspectiva más desapegada, como meros testigos, aceptándolas sin pelearnos con ellas, desde un yo más amplio y “despersonalizado”, más capaz de hacer que no estemos tan identificados con nuestra experiencia. Además, se establecen nuestros valores como una guía para nuestro comportamiento y así poder ser congruentes con el tipo de personas que queremos ser.
Es una terapia que busca que no percibamos las experiencias tan amenazantes, tristes o lo que sea (en comparación con lo que realmente son), sobre todo vista la irrealidad que el lenguaje y las creencias generan en la experiencia humana. Es decir, la realidad que percibimos es una ilusión (en parte, no nos flipemos) en tanto el inevitable protagonismo y la naturaleza de la percepción (esto lo añado yo), el lenguaje y el ser sociales. Y es que, según la teoría de los marcos relacionales (RFT), hay arbitrariedad en lo mental (en las relaciones de ideas y entre éstas y el mundo al que refieren), en todo aquello que gobierna nuestro comportamiento más allá de lo que aprendemos a través de la experiencia directa.
Un ejemplo:
Imagina que tienes una reunión importante en el trabajo y sientes una ansiedad paralizante. Tu mente empieza a bombardearte con pensamientos como “Voy a fracasar” o “Todos van a notar que estoy nervioso”. Desde ACT, no intentas eliminar esos pensamientos ni luchar contra ellos, porque hacerlo solo les da más fuerza. En su lugar, podrías reconocerlos como lo que son: simplemente pensamientos, no hechos.
Puedes decirte a ti mismo algo como: “Hola, pensamiento de fracaso, te veo ahí”. Luego, en lugar de dejar que te paralicen, te centras en lo que realmente importa: comportarte de acuerdo con tus valores, como la profesionalidad o el respeto hacia los demás en esa reunión. Aunque sientas ansiedad, actúas de forma congruente con el tipo de persona que quieres ser.
Este es el típico texto que seguro que edito y mejoro.
ChatGPT, la revolución de la inteligencia artificial (IA)

Bueno, como decía “mentalmente” estoy a tope aunque me preocupa si el uso intensivo de inteligencia artificial (Chat GPT en mi caso) podría atrofiar mis “inteligencias”. La uso para tantísimas cosas… Se puede decir que lo tengo como un becario 24/7. Me resuelve problemas y me enseña muchísimo. Sí, es también un maestro. Con sus sesgos. Como los tuyos, pero seguramente menos.
En fin, que me encanta, me fascina… y justo antes de ayer, el día de mi cumple, se presentó una versión revolucionaria de Chat GPT: la versión O3. No tengo palabras…
Creo que pronto veremos un mundo absolutamente transformado por esta nueva tecnología. Sé que puede generar mucho rechazo pues parece que nos alejamos de nuestras entrañas, lo ancestral, la conexión humana genuina, etc. Y es cierto. Esta tecnología trae consigo el futuro, no el pasado. Trae la era del silicio, el fin de los cuñaos boludos, un nuevo salto de la evolución, un transhumanismo que quién sabe si podrá prescindir del humano de carne. Aunque qué es la carne…
Arriba os comparto algunos gráficos que muestran los límites de esta nueva tecnología que salió ayer. En muchos aspectos ya es superior a muchas personas.
Yo a todo esto le veo muchas posibilidades. Tantas como limitaciones. Toda revolución, por definición, combina una ingente cantidad de nuevas posibilidades y nuevas limitaciones. Tiene que ser jodido necesariamente. Propone destruir y crear -por igual- estructuras complejas. Es un trabajo doble:
destruir estructuras que daban sostén
crear estructuras que darán sostén
Es una transición estresante, arriesgada, imaginativa, problemática… Mucha incertidumbre para el body…
Como me decía alguien próximo, como expresión para desearme lo mejor, que no te toque vivir tiempos históricos. Pues muy a mi pesar, eso es lo que creo que muy probablemente nos toque. Y nos adaptaremos, ya sea integrándolo todo o resistiéndonos… ya sea amándolo o apartándolo de nuestra existencia. No sé, yo creo que seres humanos y androides (pues el desarrollo de la IA va junto al desarrollo de la robótica y la capacidad de procesamiento) trabajaremos juntos con nuestras diferencias.
La amistad ¿en la soltería?

De este año también quiero destacar la importancia de los amigos. Puede haber mucho amor ahí.
Me da rabia (conmigo mismo) darme cuenta que cuando he estado en pareja he tenido muy poca vida social. Me pregunto:
¿Tan importante era no tener pareja para mi motivación o tiempo invertido en amigos? ¿Los amigos son sobre todo para cuando estás soltero? ¿Pero qué pasa por tener pareja?
Es cierto que una pareja genera una sensación de conexión, de disponibilidad y de satisfacción física y emocional que puede ser muy grande, que compartes mil cosas, mola mucho, pero no sé. Con amigos creo que puedes tener conexión e intimidad muy profunda y te lo puedes pasar teta.
De hecho, creo que, con los amigos, hay menos roces y más respeto por la forma de ser del otro. Al final, en la pareja, cuando amas a alguien de manera tan fusional, la otra persona se convierte en una extensión de ti. Y si tú mismo te exiges cosas, es lógico que también las exijas a tu pareja. Al final, la tratas como te tratas a ti mismo. Y eso con los amigos no pasa tanto. Con los amigos hay más otredad. El otro se mantiene más claramente como el otro, el diferente a mí, el de afuera, libre.
Para reflexionar…
Y ya sé que suena fatal decir que el amor es una extensión de uno mismo, pero es que me parece algo hermoso y descriptivo, a partes iguales. Es una forma de decir que el amor es reconocer que tu ser (para ser) depende de algo que está fuera de ti. Muy importante el paréntesis de la frase anterior. Es una definición de amor que sirve para entender la experiencia espiritual. Amar a los demás, la naturaleza, la existencia… son formas de amor que nos hacen conectar con aquella parte de nuestro ser que va más allá de la estricta individualidad. Nos hace vivir la unidad universal que también somos.
Amistades que son un tesoro

Conocer personas y tener amistades diferentes te hace entrar en mareas energéticas multicolor. Se nota energéticamente cuando conectas con alguien, aunque sea un trayecto en autobús, acariciar un perro o jugar al pica-paret con otros niños.
Yo estoy especialmente contento con la tribu creada en la “formación” que ya os comenté que estaba haciendo sobre Teatro (y consciencia). Une tanto compartir con gente con la que te quitas la máscara, con la que interactúas íntimamente, con la que lloras y juegas, con la que solamente estás. También estoy en un grupo que llamamos “de pedantes” y que son personas con las que gozo hablar con cierta complejidad y espíritu crítico. Además, hay mucho amor, humor y placer, por lo que no puedo pedir más.
Por último, ahora que mis clases como profe son presenciales vuelvo a experimentar el placer de vincularme con mis alumnos. Aunque es cierto que mi rol tiene cierta verticalidad, creo que me mantengo bastante humano y horizontal. Y ello siempre intentando no perder de vista mi rol profesional. Estoy en una posición óptima para posibilitar que entre mis alumnos se relacionen, ya sea yo creando el simple contexto de una clase en la que se respire un ambiente seguro (donde se acepta que cada uno sea como es, donde cabe la vulnerabilidad, donde eres libre), o creando planes como cenas o barbacoas. Todavía estoy un poco tímido aquí, un poco peleado con relacionarme desde el ego que activa ser “el profesor superior al alumno”, sobre todo porque admiro a muchos de mis alumnos. Cuesta sentirse superior cuando dejas de mirarte el puto ombligo y miras a la cara a tus alumnos, y los escuchas, y te interesas por lo que hacen, y flipas. Cada uno tiene su inmenso valor.
Tu valor incomparable

Esto me parece todo un temazo: ¿El valor de los demás no dice nada de tu valor? ¿Nuestro valor no depende del valor de los demás?
Pues seguramente sí diga algo, aunque eso supone que te compares con parámetros muy específicos, con una vara de medir quizás demasiado estrecha para medir tu valor. Y es que no somos seres uniespecíficos. Somos pluliespecíficos. Quiero decir que es muy (in)conveniente medirse por parámetros en los que salimos bien o mal parados… según si, respectivamente, tenemos demasiado o poca autoestima.
Yo recomiendo que partamos primero de reconocer lo que ya hay en nosotros y, lejos de ser poco, tomemos consciencia que es todo un universo de tesoros.
Después podremos compararnos de una forma menos descalificadora. Por ejemplo, un poco de competividad es sana si nos hace crecer personal y socialmente. Pero con cuidado, como decía: sin generalizar un valor particular a nuestro valor personal.

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